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martes, 28 de octubre de 2014

HERPES GENITAL | Síntomas y tratamiento



HERPES GENITAL | Síntomas y tratamiento

El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual causada por el virus herpes simplex. Se estima que al menos uno de cada cinco adultos esté infectado con el virus, no obstante no presentan síntomas y no saben que tienen el virus. Los individuos que tienen herpes genital deben conversar con su compañero sexual, usar preservativo y tomar otras medidas preventivas para evitar la transmisión. El herpes genital puede ser transmitido incluso cuando no hay úlceras o burbujas visibles. En este texto vamos a abordar los siguientes puntos sobre el herpes genital:

· Cómo se adquiere el herpes genital.
· Síntomas del herpes genital.
· Diagnóstico del herpes genital.
· Tratamiento del herpes genital.
· Transmisión del herpes genital.

El herpes genital es una infección causada por el virus herpes simplex tipo 2, que es transmitido a través de relaciones sexuales. El virus herpes simplex tipo 1 también puede causar herpes genital, pero está habitualmente asociado al herpes labial.

El virus herpes simplex tipo 2 es transmitido por vía sexual, y es altamente contagioso mientras el paciente presente lesiones activas (explicaré los síntomas más adelante). El gran problema del herpes genital es que la transmisión puede ocurrir incluso en las fases en que el paciente está asintomático. Por lo tanto, incluso fuera de la crisis, el paciente continúa eliminando el virus de forma intermitente, de manera que puede transmitir el herpes genital a su compañero(a). Habitualmente, en un periodo de 100 días, el paciente pasa 2 ó 3 eliminando el virus de forma asintomática.

La frecuencia de eliminación del virus se va tornando menor conforme pasan los años en relación a la primera aparición del herpes. La eliminación fuera de las crisis es mayor en los primeros tres meses después de la infección primaria. Después de 10 años de infección, la transmisión fuera de las crisis se va tornando cada vez menos común. Un estudio seleccionó cerca de 400 pacientes con herpes genital hace más de 10 y tomó muestras de sus órganos genitales fuera de las crisis por un periodo de 30 días consecutivos. Apenas el 9% presentaba en este intervalo el virus detectable para transmisión.

Cada vez que el paciente presenta una crisis, su tasa de transmisión asintomática se eleva nuevamente, volviendo a caer conforme la última crisis va quedando más antigua. El 70% de las transmisiones del herpes genital ocurren en la fase asintomática, ya que durante las crisis el paciente suele evitar tener relaciones sexuales.

Los pacientes VIH positivos que también tengan herpes genital son el grupo que más presentan transmisión durante la fase asintomática.

El virus herpes simplex tipo 1 suele causar lesión apenas en la boca, pero puede ser transmitido hacia lo órganos genitales en caso de sexo oral. Una vez contaminados, los pacientes con herpes genital tipo 1 transmiten la enfermedad del mismo modo que los pacientes contaminados por el tipo 2. La diferencia es que las crisis causadas por el tipo 1 suelen ser más débiles y menos frecuentes, y la transmisión fuera de las crisis es menos común.

El virus herpes simplex tipo 2 sobrevive muy poco tiempo en el ambiente, de tal manera que no es muy común la transmisión a través de la ropa o toallas. No hay contagio de herpes genital en piscinas o sanitarios.

El uso del condón reduce la posibilidad de transmisión, pero no la elimina completamente, ya que las lesiones del herpes pueden surgir en áreas de la región genital que no están cubiertas por el preservativo. Por ejemplo, una lesión de herpes en el saco escrotal continúa expuesta incluso con el uso apropiado del preservativo.


SÍNTOMAS DEL HERPES GENITAL

La mayoría de los pacientes que se infectan con el virus herpes simplex tipo 2 no desarrollan la enfermedad, permanecen asintomáticos y sin tener conocimiento del contagio. Hay estudios que sugieren que hasta un 80% de los pacientes contaminados no desarrollan síntomas.

En los pacientes que desarrollan síntomas, el cuadro clínico es dividido en dos situaciones: infección primaria y recurrencia.

Infección primaria del herpes genital

Se llama de infección primaria a la primera vez que las lesiones del herpes genital surgen después de que el enfermo ha sido infectado.

Los síntomas del herpes genital tienden a desarrollarse dentro de 3-7 días después de la relación sexual responsable por la infección, pero en algunos casos puede demorar hasta dos semanas. La principal señal del herpes genital son pequeñas burbujas agrupadas en los órganos genitales. Normalmente, las burbujas surgen y enseguida se rompen formando úlceras. En la infección primaria estas lesiones tienden a ser muy dolorosas. Puede haber también comezón local.


SÍNTOMAS DEL HERPES GENITAL

Además de la lesión típica del herpes, la infección primaria suele estar acompañada de otros síntomas, como fiebre, malestar y dolores de cuerpo. Pueden surgir linfonodos en la región de la ingle y, si las úlceras están cerca de la salida de la uretra, puede haber intenso dolor al orinar.

En los hombres, las heridas del herpes genital generalmente aparecen en el pene o cerca de éste. En las mujeres, las lesiones pude ser visibles fuera de la vagina, pero generalmente dichas lesiones ocurren en el interior, quedando escondidas. En los casos de lesiones internas, las únicas señales de enfermedad pueden ser el corrimiento vaginal y/o incomodidad durante el acto sexual. Las lesiones del herpes genital también pueden surgir en cualquier punto del perineo y en torno del ano de aquellos pacientes que practican sexo anal.

Las lesiones en la infección primaria del herpes genital suelen demorar unos 20 días en desaparecer.


RECURRENCIAS DEL HERPES GENITAL

Después de la infección primaria, las lesiones del herpes genital desaparecen, y permanecen silenciosas por varios meses. En la mayoría de los pacientes, la infección resurge de tiempos en tiempos, en algunos casos, más de una vez al año. El 90% de los pacientes presentan la primera recurrencia en un intervalo de 18 meses después de la infección primaria. Algunos pueden tener más de 10 recurrencias en el intervalo de un año. Los pacientes que suelen tener recurrencias frecuentes son aquellos que tuvieron una infección primaria prolongada, con lesiones iniciales de herpes que duraron más de un mes.

Las lesiones recurrentes tienden a ser menos dolorosas y duran cerca de 10 días, es decir, la mitad del tiempo de la infección primaria. No es común que hayan otros síntomas como malestar y fiebre. Con el paso de los años, las recurrencias son más débiles y menos frecuentes.

Las recurrencias del herpes genital suelen surgir después de algún evento estresante para el organismo. Entre los más comunes están el esfuerzo físico exagerado, estrés emocional, enfermedad, cirugía reciente, exposición solar en exceso e inmunosupresión. En algunas mujeres, el periodo menstrual puede ser el detonante. Sin embargo, hay casos de recurrencias en los que no es posible identificar ningún factor desencadenante.

Días antes de que las lesiones reaparezcan, el paciente puede sentir algunos síntomas de aviso, como una comezón en los labios mayores, un entumecimiento en el pene o sensación de hormigueo en la región genital. Muchos pacientes logran identificar que una recurrencia del herpes genital está en camino.

En algunos casos el paciente no desarrolla síntomas de infección primaria inmediatamente después de la contaminación, de tal manera que viene a presentar las úlceras años después, luego de algún evento que reduzca su inmunidad. En estos casos, a pesar de ser la primera aparición de las heridas, la enfermedad se comporta más como una recurrencia que como infección primaria, siendo más corta y menos dolorosa. Además, no son comunes síntomas como fiebre y malestar. El problema es que, como es la primera aparición de las heridas, el paciente tiende a pensar que ha sido contaminado recientemente, y eso suele causar problemas en parejas con relación estable desde hace años. En estas situaciones es muy difícil establecer con precisión cuándo el paciente fue infectado y quién lo infectó.


DIAGNÓSTICO DEL HERPES GENITAL

Las lesiones del herpes genital son típicas y durante las crisis son fácilmente reconocidas por médicos con experiencia. Si hubiese necesidad de confirmación por medio de laboratorio, o si la lesión no es muy típica, el médico puede recolectar muestras de las úlceras para identificar el virus. En las fases asintomáticas es posible investigar la infección por herpes a través de las serologías, que pueden identificar tanto el virus herpes simplex tipo 1 como el tipo 2. Las serologías también son importantes para el rastreo de compañeros(as) de pacientes infectados.

Los exámenes logran identificar el virus, pero no dan información sobre cuándo el paciente fue infectado.


TRATAMIENTO DEL HERPES GENITAL

Aunque no existe cura para el herpes genital, la infección puede ser controlada con terapia antiviral. El tratamiento con antivirales sirve para acelerar la cura de las lesiones, aliviar los síntomas, impedir complicaciones y reducir el riesgo de transmisión para otros.

Tres medicamentos antivirales son utilizados para el tratamiento del herpes genital: Aciclovir (Zovirax®), Famciclovir (Famvir®) y Valaciclovir (Valtrex®).

El primer episodio de herpes genital es generalmente tratado por 7-10 días por vía oral. Si no hubiese mejoría de las úlceras, el tratamiento puede ser extendido por una semana más. El tratamiento funciona mejor si es iniciado en las primeras 72 horas de síntomas.

En las recurrencias, el tratamiento puede realizarse por apenas 5 días. A las personas con historial de herpes genital recurrente se les aconseja, frecuentemente, que mantengan una reserva de medicamentos antivirales en casa, de tal manera que puedan iniciar el tratamiento apenas surjan las primeras señales de una recurrencia.

Si el paciente presenta raras recurrencias y con pocos síntomas, puede no haber necesidad de tratamiento con antivirales, principalmente si no tiene un compañero o compañera sexual que pueda ser infectado o infectada.

En los pacientes que presentan más de 6 brotes por año se puede indicar la terapia de supresión, que consiste en el uso diario y continuo antiviral en dosis bajas para evitar las recurrencias. La ventaja de la terapia de supresión es que reduce la frecuencia y la duración de las recaídas, pudiendo también reducir el riesgo de transmisión del virus del herpes a un compañero(a) no infectado(a).

No está claro por cuánto tiempo deberá mantenerse la terapia de supresión. Algunos especialistas recomiendan hacer una pausa del tratamiento periódicamente (cada pocos años) para determinar si la terapia de supresión aún es necesaria. Si los brotes retornasen, la terapia de supresión pude ser reiniciada.

La terapia de supresión también puede ser indicada en casos de parejas sexuales con serologías discordantes, o sea, uno de ellos infectado por el herpes y el otro no. La terapia de supresión reduce en más del 50% el riesgo de transmisión. Cuando está asociada al uso del condón, el riesgo de transmisión del herpes genital se torna menor.


CUIDADOS PERSONALES

Además de los medicamentos antivirales, algunos tratamientos caseros pueden ser usados para aliviar los síntomas de un brote de herpes genital. El baño de asiento con agua fría puede disminuir temporalmente el dolor de las heridas. Las mujeres que tengan dolor al orinar pueden sentir menos incomodidad orinando durante el baño de asiento o en una ducha con agua tibia. Los jabones y baños de espuma deben evitarse. También es importante mantener el área genital limpia y seca, y evitar ropa interior apretada. Las cremas y pomadas, por lo general, no son recomendadas. Si el dolor está causando mucha incomodidad, se pueden usar analgésicos y anti-inflamatorios.


SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.

“¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).


“Gracia y Paz”
Publicado por: Carlos Martínez M.
La Buena Salud al alcance de todos

Fuente: Salud y Síntomas

lunes, 30 de junio de 2014

"LOS TRATAMIENTOS PROBIÓTICOS EVITAN LA RECURRENCIA DE LAS INFECCIONES VAGINALES"



"Los tratamientos probióticos evitan la recurrencia de las infecciones vaginales"

Las infecciones vaginales son muy frecuentes en la mujer, debido a diferentes factores que alteran el pH vaginal. Los tratamientos antibióticos que se aplican frente a éstas son eficaces, pero el principal problema es su recurrencia. Por esta razón, tras los antibióticos, se recomienda la administración de tratamientos probióticos para restaurar el equilibrio del pH vaginal y prevenir así su repetición. Estos probióticos se administran en forma de óvulos vaginales.

¿Son muy frecuentes las infecciones vaginales?

Sí, es una de las patologías más habituales en las consultas ginecológicas y de medicina general. El 30% de las mujeres que acuden a las consultas las sufren o se quejan de ellas.

¿Son más frecuentes en verano?

En esta época del año son más frecuentes las recurrencias, debidas a alteraciones del pH vaginal, más habitual en verano por la humedad de los bañadores, el cambio de la alimentación en vacaciones o los viajes. Pero el pH se altera también por muchas otras causas, como utilizar compresas.

¿Qué sucede?

En la vagina habitan microorganismos vivos que, cuando hay un equilibrio de las condiciones del medio vaginal, protegen contra las gérmenes externos. Cuando se altera el pH, se desarrollan más infecciones externas y hay más posibilidades de que esos mismos microorganismos irriten y provoquen síntomas vaginales muy molestos. Este segundo supuesto ocurre en las vaginosis bacterianas y las vaginitis por hongos.

¿Cuáles son las más comunes? ¿Y sus principales microorganismos?

Las más frecuentes son las vaginosis bacterianas, seguidas de la candidiasis, que es la segunda causa de vaginitis. En cuanto a los microorganismos que las provocan, son la "Gardnerella vaginalis" y los hongos como la "Candida albicans".

¿Cuáles son los síntomas por los que una mujer puede sospechar que tiene una infección y acudir al médico?

Los síntomas de vaginitis inducen cambios en el aspecto del flujo de la vagina, en su color y espesor, picor en la vulva, escozor vaginal, sequedad al utilizar tampones y molestias en las relaciones sexuales.

Si se tarda en consultar al médico, ¿cuáles son las consecuencias?

En general, se consulta bastante rápido por estos síntomas y no hay grandes consecuencias sobre el estado de salud de la mujer, aunque pueden ser muy incómodos. Uno de ellos es el dolor en las relaciones sexuales, ya que la mujer sí tarda más en consultar al médico los aspectos relacionados con el sexo.

¿Estas infecciones suponen un riesgo en el embarazo?

Una de ellas, la vaginosis bacteriana, se ha relacionado con partos prematuros. A pesar de que esta asociación todavía no ha quedado bien demostrada, en algunas comunidades autónomas ya se realiza un test de vaginosis bacteriana, ante este posible riesgo.

¿Se pueden sufrir de manera crónica?

A menudo, se cronifican. El escollo de estas infecciones es su repetición. Consisten en eso, en una alteración del medio vaginal que, si no se controla, se desarrolla de nuevo. A pesar de haberse tratado de manera correcta, hasta un 28,3% se repite. En ocasiones, se debe al propio tratamiento de la enfermedad, que induce a alteraciones del ecosistema vaginal. Por eso, después de los antibióticos, se recomienda utilizar tratamientos probióticos que contienen lactobacilos (microorganismo responsable del equilibrio vaginal). Los tratamientos probióticos equilibran el medio de la vagina para evitar la recurrencia.

¿Cómo se administran estos probióticos?

Para el tratamiento de las infecciones vaginales se administran, una vez finalizada la pauta antibiótica, por medio de un óvulo o en cápsulas que se introducen dentro de la vagina.

¿Durante cuánto tiempo?

Si las infecciones son muy recurrentes, se utilizan los probióticos, primero al finalizar el tratamiento antibiótico, de ocho a diez días, y después, tras cada ciclo menstrual, ocho o diez días durante tres o cuatro ciclos.

Cuando una mujer tiene una infección vaginal, ¿también hay que tratar a su pareja? ¿Sirven los probióticos?

Los probióticos están ideados para evitar la recidiva (reaparición) causada por los mecanismos de la propia vagina cuando se desequilibra, por lo que no sirven para ellos. Pero hay otro tipo de infecciones que exigen tratar a la pareja: las recidivas por hongos, que son típicas en los hombres con diabetes, con más problemas de candidiasis, o las provocadas por trichomonas. En estos casos, siempre hay que tratar a la pareja.

¿Ya están disponibles estos tratamientos?

Lo están y ya se utilizan. Hemos realizado un estudio sobre el uso de probióticos y hemos observado que en torno al 30% de los profesionales los recomiendan para evitar la recurrencia de infecciones, y esta cifra se considera elevada. Además, ya existe en el mercado un producto novedoso, un tampón higiénico que lleva el probiótico dentro, incorporado.

UN TAMPÓN PARA EVITAR LAS INFECCIONES VAGINALES

Las infecciones vaginales se desarrollan y diagnostican de nuevo cuando el equilibrio de los microorganismos localizados en la vagina -flora vaginal- se altera. Este desequilibrio se debe a muchos factores: los lavados vaginales, el coito, el uso de productos de higiene inadecuados, ciertos trastornos metabólicos como la diabetes, el estrés, los cambios hormonales ocasionados por el embarazo o la menopausia, los mismos tratamientos antibióticos que se utilizan para tratarlos, la humedad excesiva de los bañadores y la menstruación.

El equilibrio de la flora vaginal se altera más a menudo por la menstruación y el uso de ciertas compresas y tampones. Por esta razón, la recurrencia de una infección vaginal ocurre, con frecuencia, después de menstruar. Para evitarlo, los médicos aconsejan cada vez más el uso de una pauta de probióticos vaginales después del propio tratamiento antibiótico, en forma de óvulos o cápsulas. Estos probióticos son productos que contienen lactobacilos, que producen ácido láctico, mejoran y equilibran el pH vaginal y favorecen los mecanismos naturales de defensa de la vagina.

Sin embargo, la eficacia de los probióticos podría disminuir durante la menstruación por arrastre. Una novedad, respecto a su forma de administración, es un nuevo tipo de tampón (fabricado por Casen Fleet) que lleva incorporados estos compuestos probióticos. Este tampón no solo sirve de protección higiénica al menstruar, sino que actúa con el calor de la vagina, de manera que la temperatura hace que se libere el probiótico y que se adhiera a mucosa, para equilibrar de nuevo el ambiente vaginal.


Recuerda… SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano.


“Gracia y Paz”
Carlos Martínez M_La Buena Salud al alcance de todos

Fuente:

Ana Rosa Jurado, médica y sexóloga, miembro del grupo de probióticos de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) y secretaria del Grupo de Sexología de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).